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PUBLICADO EL
08.05.2017
Nuevo espacio de acompañamiento para jóvenes que recuperan la libertad

 

El Programa de Extensión en Cárceles (PEC) y el Centro de Innovación para el Desarrollo Comunitario (CIDAC) de la Facultad informan el inicio de un nuevo espacio de acompañamiento integral y formación destinado a jóvenes que recuperan su libertad ambulatoria luego de haber pasado por situaciones de encierro penal. El dispositivo fue inaugurado a comienzos de este año, en colaboración con el grupo Artilugios, con quienes se está trabajando en el aprendizaje de encuadernación y oficios gráficos como dibujo y serigrafía.

El espacio propone un lugar de encuentro con los/as adolescentes y jóvenes que participaron de talleres y propuestas formativas en instituciones en las que tiene presencia la Facultad (tanto centros de régimen cerrado como establecimientos penitenciarios federales) para poder dar continuidad a la tarea pedagógica y acompañar el tránsito, pasaje o camino hacia afuera de la cárcel.

La actividad está radicada en el CIDAC, lo cual permite la articulación con otros equipos y proyectos de extensión universitaria y abordaje territorial, desde una orientación político-pedagógica basada en la construcción de saberes socialmente productivos y la integración y participación en formas de organización comunitaria y trabajo cooperativo. Sumado a eso, promueve la inclusión de jóvenes de la comunidad que no pasaron por situaciones de encierro y quieran sumarse a al espacio. El propuesta formativa esta co-coordinada con Artilugios, grupo dedicado a la elaboración de cuadernos artesanales y estampas en serigrafías con diseños propios, que cuenta con trayectoria en los centros socioeducativos de régimen cerrado e involucra otras organizaciones o colectivos sociales y culturales, como Pensadores Villeros Contemporáneos (PVC), nacido en el penal de Devoto.

La propuesta busca constituir un espacio de referencia para los jóvenes que egresan de instituciones de encierro, donde puedan desplegar los saberes prácticos/manuales e intelectuales que fueron construyendo a lo largo de la vida en otros espacios formales y no formales, y volcarlos al aprendizaje colectivo. A su vez, la modalidad de organización del trabajo cooperativo habilita aprendizajes sociales tendientes a construir lazos de solidaridad entre los jóvenes; a propiciar una participación activa en las decisiones sobre la organización del trabajo; a fortalecer habilidades ligadas a la anticipación, proyección y despliegue de estrategias ante los obstáculos que se presentan, evaluación de lo realizado y toma de decisiones en forma colectiva para la continuidad de la tarea; a promover niveles de autonomía para llevar adelante las tareas en una organización horizontal del trabajo. Eventualmente permitirá también recuperar la formación como parte de propuestas que constituyan oportunidades laborales mediante la comercialización del producto de los talleres. El contacto con los jóvenes permite además atender distintas circunstancias que atraviesan en la salida, compartiendo experiencias, generando estrategias colectivas y creando redes institucionales y comunitarias de acompañamiento y contención.

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